Mis 7 mayores miedos viajando con niños

Mis 7 mayores miedos viajando con niños

Hoy os quiero confesar que aunque estamos muy ilusionados con el viaje y la aventura que vamos a emprender, va a ser la primera vez que hagamos un viaje tan largo, durante tantas semanas y como una familia de 4.

Por eso, y aún consciente de que va a ser una experiencia super enriquecedora para todos y que los motivos para viajar con niños que os expuse en el post anterior pesan mucho más que mis miedos… HAY MIEDO, está ahí, conforme se acerca el viaje va creciendo y me ha parecido interesante compartirlo con vosotros.

Al escribirlo y exteriorizarlo, siento que me libro un poco de él  y seguro que me encanta leerme a la vuelta y analizar cómo ha ido cada punto y cómo los hemos ido solucionando. Igual lo que yo pensaba que iba a ir fatal no ha sido para tanto y estoy segura que a lo largo del viaje surgirán nuevos problemillas con los que no contábamos que estará bien tener en cuenta para el futuro.

Dicho sea de paso que cualquier consejillo o experiencia personal que queráis compartir conmigo será más que bienvenida.

 

1. El vuelo

Mi primer miedo aparece a las pocas horas de salir de casa. Empezamos el viaje con un vuelo de 13 horas, una escala de una hora y otro vuelo de 3 horas.

Ale ya es mayor, le encantan los aviones, para él es toda una aventura y se que va a estar bastante entretenido (llevaré pegatinas, pinturas, cuentos…) pero seguramente dormirá gran parte del vuelo y estará también muy entretenido viendo películas en su pantalla. Pero Guille nunca ha viajado en avión y el pobre se estrena por la “puerta grande”. Está en una edad un poco complicada en cuanto al tema sueño porque ya no es ese recién nacido que se dormía por las esquinas.  Ahora se empieza a enterar de las cosas, le cuesta bastante conciliar el sueño y se despierta con el vuelo de una mosca. Tengo miedo a que se agobie o le duelan los oídos, no se pueda dormir y nos líe la marimorena.

Yo, trataré de descansar lo que pueda con él encima, pero cruzaré los dedos para que los vuelos vayan lo mejor posible y no tenga que empezar el viaje agotada. Os cuento a la vuelta!

2. El jetlag

Muchas horas de diferencia y que tu cuerpo te pida cama cuando tienes todo el día por delante. En definitiva que tenemos todas las papeletas para tener un jetlag de campeonato, y somos 4 durmiendo en la misma habitación así que veremos las fiestas que nos montamos de noche y cuántos días dura.

Este punto es una incógnita total, varía mucho dependiendo del niño. He leído que hay familias que en apenas dos días ya se habían adaptado y regulado totalmente y otras que han estado 10 días fastidiados.

Nosotros por si acaso, el inicio del viaje lo hemos planteado bastante light, los tres primeros días en una misma ciudad y otros cuatro en la playa.

3. El cansancio

El cansancio llegará y si los dos puntos anteriores van mal, llegará más bien pronto. Por ello, los tres primeros días los hemos planteado tranquilos, de adaptación, durmiendo en un hotel confortable y visitando la ciudad sin prisa.

No se si os ocurrirá como a mi, que cuando estás muy cansada y estás de viaje es una lástima porque no disfrutas de las cosas. El cuerpo no acompaña y de repente te deja de interesar todo lo del lugar y te hace ojitos cada cafetería mona que ves porque en realidad lo único que quieres en ese momento es sentarte a tomar un cafelatte XL.

No quiero tener esta sensación muy a menudo, o si la tengo, que sea solo por las mañanas para pasar todo el día a tope de energía!

4. La alimentación

Este punto me preocupa pero cada vez menos. Sobretodo nos preocupaba por Guille, porque es muy pequeño y por ahora todo lo que come lo come triturado y no sabemos si en alguno de los destinos podremos prepararle sus purés y sus frutas además lo de encontrar un micro donde calentarle el biberón no iba a ser fácil en alguno de los sitios a los que vamos.

Por eso, tomamos la decisión hace unos meses de no introducirle el biberón todavía, sigue tomando leche de pecho exclusivamente que nos va a facilitar mucho este punto. Además, si no podemos triturar, le podemos dar patata, zanahoria, calabacín cocidos o plátano chafado con un tenedor. Por suerte tiene muchísimo interés por la comida y por empezar a masticar así que creo que no tendremos problemas.

5. Que nos pongamos enfermos

Para hacer frente a este punto es importante contratar un seguro que nos cubre la asistencia de “urgencias” en todo el mundo.

Esta inversión es imprescindible cuando salimos de España, porque una visita al médico en el extranjero te puede suponer varios miles de euros y puede descalabrarte el presupuesto del viaje. Ojalá no tengamos que usarla pero mejor no jugársela!

6. La falta de planificación

En un viaje de estas características es imposible llevarlo todo atado. Hemos comprado los vuelos, reservado los alojamientos a través de booking y airbnb (guiándonos por nuestro presupuesto y las puntuaciones de los huéspedes pero sin referencias reales de nadie conocido), marcado los puntos de visita obligada en cada destino y poco más.

Además nunca hemos viajado en caravana y no sabemos si la caravana que hemos reservado para dormir 9 noches (de las más económicas por cierto) cumplirá nuestras expectativas.

Siempre intentamos huir de los viajes organizados, y optar por este tipo de viajes que te permiten ir a tu ritmo y flexibilizar bastante. En los destinos nos gusta mucho preguntar a los locales y guiarnos por sus recomendaciones pero esto es algo que no siempre sale bien… te pueden descubrir sitios maravillosos que en una guía de viajes jamás encontrarías o puedes tirar un día entero por la borda con esa sensación de frustración por no haber planificado mejor.

La falta de planificación siempre genera cierta ansiedad y más aún en un viaje con niños más. Pero es nuestra forma de viajar y al final siempre nos compensa.

Eso sí, por primera vez he usado un planificador de maletas, tenemos un espacio muy limitado y hay que hacerlas con mucha cabeza (no llevar más que lo estrictamente necesario pero tampoco olvidarnos nada que podamos echar de menos). Os dejo aquí la plantilla gratuita que he descargado de Milowcostblog que es muy útil.

7. La convivencia

Son tantos días, tan lejos de casa, de nuestra zona de confort, que os mentiría si os dijera que no tengo miedo a que en determinados momentos, cuando las cosas no salgan como esperamos, el cansancio y la convivencia 24h al día no desencadenen discusiones. En ese momento, que llegará seguro, espero poder respirar hondo, y pensar lo que nos ha traído hasta allí mientras cuento hasta 10.

Revisar el post anterior de 7 motivos para viajar con niños y volver a llenarme de energía positiva.

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